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martes, abril 12, 2011

Buscan salvar a rana gigante de Junín de la extinción


Su codiciada carne y el cambio climático la han puesto en peligro de extinción y a su rescate ha salido un grupo de científicos de Perú: quieren recuperar la población de una rara especie de rana gigante, endémica de Perú.
La "batrachophrynus macrostomus", nombre científico de la "rana gigante de Junín", es un batracio que puede medir hasta 70 centímetros de largo, pesar unos dos kilogramos y que, como indica su nombre, se da únicamente en la pampa de Junín, en la sierra central peruana.
A más de 4.000 metros de altitud, en el lago Chinchaycocha y sus afluentes, esta súper-rana ha encontrado las condiciones idóneas para reproducirse por "miles y miles", explicó hoy a Efe el biólogo César García Rondinel, responsable del proyecto de rescate.
La presencia de cazadores furtivos y la inclusión de esta rana en el menú de restaurantes, junto con la incidencia del cambio climático, redujeron progresivamente en las últimas décadas la cantidad de estos animales, de alto valor nutritivo y alimento tradicional de los pobladores.
Tal fue la incidencia de estos factores que, desde finales de la década de los noventa, este codiciado batracio pasó a estar amenazado, en "estado crítico", según palabras de García, y la rana pronto formó parte de la "lista roja" de especies amenazadas internacionalmente.
Las autoridades acudieron entonces al saber científico para repoblar las aguas del lago con este anfibio y fue así que se crearon en el lugar dos centros de rescate, a manos del Servicio Natural de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), dependiente del Ministerio de Medio Ambiente peruano.
Con la puesta en marcha del programa, a finales de 2008, los expertos tenían por delante la ardua tarea de encontrar ejemplares para reproducirlos en cautiverio y todo hacía presagiar que la especie estaba totalmente extinguida: "los pobladores decían que ya no existían", relata el biólogo.
Sin embargo, los técnicos se encontraron con la grata sorpresa de que en cinco zonas del lago había presencia de estos batracios y se abrió entonces una "nueva esperanza" para lograr recuperar la población de esta rana.
Y es que no era la primera vez que se habían sumado esfuerzos para recuperar la "rana gigante de Junín", pues otro centro experimental que había emprendido en 2006 un proyecto idéntico fracasó.
Con el nuevo programa, algunos ejemplares de esta variedad gigante fueron trasladados a los centros de rescate, ubicados a ambos márgenes del lago, donde dos técnicos (cada uno en un centro) velan permanentemente por el cuidado de estos anfibios, al tiempo que dos biólogos supervisan el crecimiento de los ejemplares.
Los renacuajos se crían en pozas, diseñadas fielmente a su medio silvestre, y se mudan a medida que van creciendo: todos pasarán por la decena de piscinas que hay en total.
El año pasado, destaca García, se obtuvo un primer lote "masivo" de unos 2.000 renacuajos, que dentro de un par de años serán liberados a su entorno natural con la esperanza de que sobrevivan en las aguas del lago, dice.
En el proyecto, que se encuentra en fase experimental, también colaboran los pobladores de la zona, quienes patrullan por las cinco zonas de hábitat de la rana protegiendo el entorno natural y ahuyentando a intrusos tentados de capturar ejemplares.
Es el resultado de la campaña de sensibilización que iniciaron los científicos para evitar que las comunidades locales fueran enemigos del ecosistema, indica el biólogo.
García no duda en mostrar su optimismo ante los niveles actuales de reproducción de la rana, aunque avisa de que el éxito final del programa dependerá de las aportaciones económicas que las instituciones públicas estén dispuestas a destinarles a partir de ahora

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